Enfoque NO dieta

No trabajo como una dietista tradicional, con menús estrictos y cerrados, con restricción de alimentos, pesando la comida, contando calorías, o con días libres para comer lo que quieras, ... Tampoco tengo intención de pesarte. Eso lo decides tú.

Gracias por leer esta página. Para mí es muy importante que entiendas mi forma de trabajar para saber si soy la persona que estás buscando para ayudarte a cambiar tu alimentación, hábitos y estilo de vida

Trabajo desde un enfoque integral donde la flexibilidad y personalización en las recomendaciones y los menús y el respeto hacia ti misma son pilares fundamentales en los acompañamientos

Mi enfoque te trabajo es NO PESO CENTRISTA, es decir, tu peso no es importante aquí. Tu salud y bienestar

Porque comer y nutrirte no debe ser un sufrimiento, sino un disfrute, te ayudo a mejorar tus hábitos y tu relación con la comida y con tu cuerpo en un espacio seguro libre de juicios y de dietas 

No trabajo con restricción de alimentos, ni con báscula, ni mi enfoque está centrado en el peso. Mi trabajo es acompañarte y ayudarte a mejorar tus hábitos desde el respeto y la compasión hacia ti misma y a mantenerlos en el tiempo

 

-Te doy 10 razones para que dejes de hacer dieta:

  1. Los estudios afirman que el 95 % de las personas que hacen dieta con la intención de perder peso acaban recuperando el peso perdido. Además, con el tiempo, 2/3 partes recuperan más peso del que habían perdido

  2. Es muy frecuente ver personas que han seguido muchas dietas a lo largo de su vida y ahora pesan mucho más que cuando hicieron su primera dieta

  3. Los estudios que hablan sobre qué dieta es mejor, la dieta de moda del momento: keto, baja en carbohidratos, dieta del grupo sanguíneo, ayuno intermitente, dukan,… revelan cambios en el peso a corto plazo, pero ninguna de ellas tiene efectividad a largo plazo que al final es lo importante. Necesitas flexibilidad y disfrute con la comida para que tus nuevos hábitos prevalezcan en el largo plazo

  4. Las dietas promueven una mala relación con la comida y pueden ser un factor que precipite un trastorno de la conducta alimentaria en personas donde ya confluyan otros factores de riesgo

  5. Las dietas no te enseñan a comer con flexibilidad, tampoco a reconocer tus señales de hambre y saciedad, no te ayudan a encontrar qué alimentos te gustan y cuáles no. Cuando sigues una dieta no te das permiso incondicional para comer y lo mereces siempre, independientemente del tamaño de tu cuerpo

  6. Las dietas dan valor moral a los alimentos: «buenos y malos», «lo que puedo comer y lo que no», «permitidos y prohibidos» y eso te hace sentir culpa cuando comes otros alimentos 

  7. Si tus necesidades psicológicas te hacen comer alimentos que no están incluidos en la dieta, si «te saltas» el plan acordado aparecen sentimientos de culpabilidad y puedes empezar a adoptar patrones de compensación como: comer menos (aun teniendo hambre), saltarte comidas, cenar solo fruta o hacer ejercicio no desde el disfrute sino desde la autoexigencia

  8. Cuando no comes lo suficiente por estar a dieta o por restringir comida, tu cuerpo lo entiende como una emergencia y activa el modo ahorro, acumulando grasa para sobrevivir y protegerte. ¡Tu cuerpo es muy sabio, no pases hambre!

  9. Durante un proceso de adelgazamiento pensamos que vamos a perder solo grasa, pero si no se realiza ejercicio simultáneamente ( de fuerza a ser posible) se suele perder masa muscular (masa muscular: salud), otra razón para comer y construir masa muscular, sobre todo para nosotras que con el paso de los años vamos perdiendo tono muscular durante la transición a la menopausia

  10. Perder peso no te garantiza ganar salud aunque la cultura de la dieta nos hace creer que un cuerpo gordo es un cuerpo enfermo y un cuerpo delgado es un cuerpo sano ¡No es cierto!

¿Sigues aquí? Enhorabuena, porque te cuento algo importante: la aceptación o neutralidad corporal es esencial para que este proceso tenga éxito a largo plazo y créeme que es posible. 

El tamaño de tu cuerpo puede fluctuar a lo largo de tu vida y hay muchos factores que influyen en tu corporalidad: estrés, descanso, predisposición genética, exposición a tóxicos, cambios hormonales, nivel cultural y económico … el tamaño de tu cuerpo no solo viene determinado por lo que comes, cómo lo comes, cuándo lo comes y cuánto comes.

La presión estética que hemos sufrido las mujeres a lo largo de toda nuestra historia es un hecho y salir de ahí es realmente difícil, además la cultura de la dieta y la mirada de una sociedad muy masculina nos genera inseguridad, culpa y necesidad de encajar en un patrón estético determinado por el momento cultural que nos ha tocado vivir.

Cuando en el acompañamiento nutricional la báscula pasa a un segundo plano y ponemos el foco en tus sensaciones, descanso, energía, disfrute con la comida, cuando descubres nuevos sabores y combinaciones y aprendes a improvisar y a planificarte (lo que tú decidas), cuando te das permiso incondicional para comer lo que te apetece, cuando aprendes a realizar elecciones alimentarias de forma consciente, flexible y compasiva y a realizar ejercicio porque te sientes bien, … es cuando todo esto funciona y es aquí cuando los nuevos hábitos prevalecen en el tiempo.

Patricia Vicario
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